Perros de terapia, o ángeles con patas, a veces indispensables y que terminan por formar un equipo con pequeñines como Miguel. Cada vez más integrados en nuestra sociedad, es necesario seguir fomentando la implementación de estos asistentes de 4 patas que terminan siendo parte de la ventana al mundo de muchos de sus usuarios y potencian entre otras capacidades la autonomía, regulación emocional, iniciativa o bienestar general.

×